Dame un segundo más para capturar este momento: el modo en que camina, el modo en que suspira, el modo en que late su corazón. Quiero capturar todos los detalles de su cuerpo antes de que lo diluya el viento. Quiero dejar grabada en la espalda del mundo la intensidad de su mirada, encerrar en una caja de música el vuelo de su falda, y recorrer con la yema de mis dedos los puntos cardinales de su vientre, desde el ombligo hasta la garganta, aprendérmelos de memoria, y esculpirlos en la cara amable de la vida. Quiero empujar a fuerza de gemidos el miedo fuera de nuestros cuerpos, que se convierta en aves que vuelan a primera hora de la mañana, en rayos de Sol que mueren por la ventana, en estrellas vigías de la noche de los tiempos. Quiero abrazar sus sueños prohibidos y, sin previo aviso, saltar por el precipicio que hay al final de las sábanas y caer en su cuerpo desnudo rodando como una piedra que estorbaba en el camino de la ingenuidad. Quiero reventar en mil pájaros de sangre y sonrisas que dibujen la libertad en el horizonte de su cama. Quiero...
Sí, dame un segundo más para capturar este momento, que después moriré y a la tumba quiero llevarme fotografiado el sabor de sus besos.
Sí, dame un segundo más para capturar este momento, que después moriré y a la tumba quiero llevarme fotografiado el sabor de sus besos.

